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¿Cómo transformar una ciudad? (25 al 31 de mayo de 2009)

/imagenes/ciudad2.bmp Creo que tarde o temprano todos nos cansamos de vivir bajo circunstancias que nos roban la tranquilidad y hacen que nos acerquemos a nuevos patrones, en este caso inseguridad. Tarde o temprano nos alcanza, si no es la delincuencia organizada, sera la común, si no es la corrupción privada sera la oficial o gubernamental, si no es la violencia física sera la verbal, y así se podrán ir acrecentando aquello con lo que no nacimos ni con lo que nos han inculcado en las escuelas como bueno. El Salvador, como tantos otros países que han vivido conflictos internos, nunca podrá borrar las cicatrices que se han marcado en su epirítu y piel por mas de tres cientos años de injusticia y desbalance económico y estatus social. Esas cicatrices se llaman delincuencia o popularmente “maras”. Estamos condenados a vivirlas por no insertarles en las negociaciones de los acuerdos de paz del 92 en chapultepec, por no buscar en el segundo acuerdo financiero de San Andres en el 96, ni aun en cuanto congreso, seminario, taller o asamblea, se han podido rescatar herramientas para insertar este nuevo genero social. Ni internacionalmente se ha podido encontrar, de hecho ni se encontrará, una forma o método para lograrlo.

¿Cómo transformar una ciudad?

Creo que tarde o temprano todos nos cansamos de vivir bajo circunstancias que nos roban la tranquilidad y hacen que nos acerquemos a nuevos patrones, en este caso inseguridad. Tarde o temprano nos alcanza, si no es la delincuencia organizada, sera la común, si no es la corrupción privada sera la oficial o gubernamental, si no es la violencia física sera la verbal, y así se podrán ir acrecentando aquello con lo que no nacimos ni con lo que nos han inculcado en las escuelas como bueno.

El Salvador, como tantos otros países que han vivido conflictos internos, nunca podrá borrar las cicatrices que se han marcado en su epirítu y piel por mas de tres cientos años de injusticia y desbalance económico y estatus social. Esas cicatrices se llaman delincuencia o popularmente “maras”. Estamos condenados a vivirlas por no insertarles en las negociaciones de los acuerdos de paz del 92 en chapultepec, por no buscar en el segundo acuerdo financiero de San Andres en el 96, ni aun en cuanto congreso, seminario, taller o asamblea, se han podido rescatar herramientas para insertar este nuevo genero social. Ni internacionalmente se ha podido encontrar, de hecho ni se encontrará, una forma o método para lograrlo.

La Ciudad de Santa Ana, cabecera del segundo departamento mas importante de El Salvador, vive una crisis, cada día entre tres y cinco personas son asesinadas por la delincuencia, unos por ser parte de la misma, otros por contingencia y otros por gente que se aprovecha para saldar rencillas personales. En fin, tanto muerto, solo nos puede recordar los funestos y fríos días de la guerra civil, mas de 70,000 muertos, y otro tanto desaparecido y aun no encontrado, pero con la conciencia de que no volverán.

La crisis económica, el alto precio del petroleo y por ende de la gasolina, mas de $4.50 la regular en este momento, la crisis alimentaria, una amenaza del PNUD de una hambruna sin precedente para los próximos años, de una incertidumbre política por el ataque entre los dos grandes institutos políticos (no se si la palabra instituto cabe para semejantes grupos organizados en torno a pasiones y no a pensamientos). nos arrinconan y aun el mas positivista se enfrenta a la terrible amenaza de la sombra de la CRISIS.

Pero, en Santa Ana, desde el año 2007, julio para ser exacto, se ha iniciado con un movimiento Cristiano evangélico comprometido, llamado Adora 24 ( www.adora24.es.tl ) que entre sus prioridades esta la de buscar la unidad entre el pueblo Cristiano para adorar y buscar de una manera espiritual, llámese guerra espiritual, que nuestro Señor Jesucristo Impacte las bases de la sociedad.

Para el 30 y 31 de mayo se tiene organizada una jornada de adoración y clamor por la ciudad, veinticuatro horas de adoración y clamor, veinticuatro horas donde se podra ser testigo presencial del poder de la adoración y la forma correcta de impactar y transformar una ciudad.

De momento son pocas las congregaciones que se adhieren al proyecto, de momento quizá serán pocas las personas que asistan pues aun hay dudas, hasta cierto punto lógicas, que impiden el acercamiento, pero ya veremos cuando el apuro de encontrarse con el señor llene las iglesias, principalmente los líderes, entonces podremos gritar al mundo que esta es la forma de como transformar una ciudad.


Fuente: Extraído de www.oscarmonzondeleon.wordpress.com




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