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Cultura ciudadana: regulación del conflicto y convivencia (13 al 19 de abril de 2009)

/imagenes/convi.bmp En Bogotá, Colombia desde 1995, el Programa Cultura Ciudadana del Alcalde Antanas Mockus, que fue la base de su plan de desarrollo, identificó el divorcio existente entre ley, moral y cultura que caracteriza la sociedad colombiana, el cual se expresa como violencia, como delincuencia, como corrupción, como ilegitimidad
de las instituciones, como debilitamiento del poder de muchas de las tradiciones culturales y como crisis o debilidad de la moral individual. Este divorcio, en términos generales, afectaba la convivencia ciudadana, en la medida en que los ciudadanos no acataban las leyes, el fuero interno de los individuos (valores morales) no impedía que realizara actividades por fuera de la ley y los valores colectivos no sancionaban culturalmente a quien infringía la ley y las costumbres. La convivencia presupone una armonía entre los tres sistemas reguladores: ley, moral y cultura. Sistemas reguladores, que a pesar de su diferenciación, no existe justificación moral para el comportamiento ilegal, excepto cuando se considere que la ley viola principios éticos universales.

Cultura ciudadana: regulación del conflicto y convivencia


En Bogotá, Colombia desde 1995, el Programa Cultura Ciudadana del Alcalde Antanas Mockus, que fue la base de su plan de desarrollo, identificó el divorcio existente entre ley, moral y cultura que caracteriza la sociedad colombiana, el cual se expresa como violencia, como delincuencia, como corrupción, como ilegitimidad
de las instituciones, como debilitamiento del poder de muchas de las tradiciones culturales y como crisis o debilidad de la moral individual.

Este divorcio, en términos generales, afectaba la convivencia ciudadana, en la medida en que los ciudadanos no acataban las leyes, el fuero interno de los individuos (valores morales) no impedía que realizara actividades por fuera de la ley y los valores colectivos no sancionaban culturalmente a quien infringía la ley y las
costumbres.

La convivencia presupone una armonía entre los tres sistemas reguladores: ley, moral y cultura. Sistemas reguladores, que a pesar de su diferenciación, no existe justificación moral para el comportamiento ilegal, excepto cuando se considere que la ley viola principios éticos universales. En otras palabras, cada persona escoge
moral y culturalmente comportamientos, pero los selecciona dentro de los comportamientos legales; pudiendo, esa opción, ser distinta de persona a persona, de comunidad a comunidad.

Desde esta perspectiva se tornan esenciales los conceptos de regulación individual (autonomía y consistencia moral) y regulación
colectiva (mutua regulación entre ciudadanos). Frente a los problemas que generaba el divorcio de la ley, la moral y la cultura, el Alcalde Mockus, consideraba que era importante asumir el conflicto desde la perspectiva de las limitaciones en la comunicación.

En la primera versión del programa de Cultura Ciudadana (95-97) se consideró que la comunicación y la interacción intensificadas podían reducir el divorcio entre ley, moral y cultura 1 . Una manera de entender lo anterior, fue reconociendo que en situaciones de conflicto puede ser más útil el intercambio de argumentos que las negociaciones.

Asimismo, se puso de manifiesto que la relación directa, cara a cara, podía disuadir la violencia. En Obedience to Authority, una investigación de Stanley Milgram realizada en la Universidad de Yale, se muestra que es más fácil arrojar una bomba atómica a diez
mil metros de altura, que herir una persona cara a cara.

En consecuencia, Cultura Ciudadana (1995-1997) buscaba, a través de la interacción intensificada de la comunicación, alcanzar la congruencia de la regulación cultural con las regulaciones moral y legal. Se trataba de reconocer y mejorar la regulación cultural de la interacción entre desconocidos o entre persona y funcionario
en tanto que desconocidos.

Todo esto dentro de un reconocimiento a la riqueza del pluralismo moral y cultural. Pluralismo moral y pluralismo cultural, que según
Antanas Mockus, no deberían significar relativismo disolvente, iipara que no se traduzcan en un intodo valelo se necesita relacionar de manera nueva la autorregulación individual y la(s) autorregulación(es) colectiva(s): que otros tengan

1 Carrillo Fernández, Clara, La interacción en la reconstrucción de legalidad y moralidadlc, monografía de grado, dirigida
por Antanas Mockus, Departamento de Filosofía, Universidad Nacional, Bogotá, 1991.

Por: Hugo Acero Velásquez
Fuente: www.convivenciayseguridadciudadana.com




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